Curso de seguridad y autoprotección para activistas latinoamericanos en Helsinki España
En distintos rincones de América Latina, hay personas que cada día desafían el silencio y el miedo. Periodistas que investigan redes de corrupción, madres que recorren campos y carreteras buscando a sus hijos e hijas desaparecidos, y activistas que denuncian abusos de poder. Su labor es esencial para la democracia, pero también las sitúa en una posición de enorme vulnerabilidad.
Muchas de estas personas han recibido amenazas, han sido perseguidas o se han visto obligadas a abandonar sus países para proteger sus vidas. En algunos casos, el exilio se convierte en la única forma de continuar su labor y mantenerse a salvo, lejos de sus familias, de sus comunidades y del territorio donde comenzó su lucha por la justicia.
Ante esta realidad, además del reconocimiento a su trabajo, es fundamental ofrecer herramientas concretas que les permitan protegerse y continuar su labor con mayor seguridad.
En este contexto, la IUCPM de Helsinki España ha impartido recientemente un curso de seguridad y autoprotección dirigido a personas defensoras de derechos humanos de América Latina, una iniciativa realizada gracias al apoyo de la Fundación Carolina.
El objetivo de esta formación es claro: proteger a quienes protegen.
Durante el curso, las personas participantes, entre quienes se encontraban periodistas, activistas y profesionales que trabajan tanto en sus países de origen como desde el exilio, adquirieron destrezas y habilidades para enfrentarse a posibles amenazas en su trabajo cotidiano. La formación refuerza su capacidad para analizar el entorno, identificar riesgos y reaccionar de forma adecuada ante situaciones de peligro, dotándoles de herramientas prácticas para protegerse y proteger a su entorno.
La formación incluyó actividades prácticas orientadas a situaciones reales. Entre ellas, talleres de primeros auxilios, seguridad en residencias y desplazamientos en vehículos, así como simulacros de evacuación ante emergencias. También se trabajaron aspectos de defensa personal, gestión de tentativas de secuestro y protocolos de autoprotección, con ejercicios diseñados para mejorar la toma de decisiones bajo presión y fortalecer la conciencia situacional.
El apoyo de la Fundación Carolina va más allá de la formación técnica. El programa ofrece también acompañamiento psicológico, prácticas en organizaciones de referencia, actividades culturales y espacios para la creación de redes de apoyo entre las propias personas participantes. Estos encuentros permiten compartir experiencias, construir comunidad y fortalecer vínculos que, en muchos casos, se convierten en una red de apoyo fundamental.
Para muchas de estas personas, estas oportunidades representan no solo un espacio de aprendizaje, sino también un momento de respiro y reconocimiento tras años de trabajo bajo presión y riesgo constante.
Iniciativas como esta reflejan el compromiso de la cooperación internacional con la defensa de los derechos humanos. Gracias a este apoyo, quienes dedican su vida a denunciar injusticias y a proteger a las personas más vulnerables encuentran también un espacio de formación, protección y solidaridad desde el que seguir adelante.




